Manolito,
un títere de cartón y trapo, quiere ser un gran mago y sorprender
al público con sus grandes trucos. Para ello necesita, además de
la ayuda del publico, la de su inseparable perro, que hará las
veces de "partener".
Pero,
a veces, las cosas no son tan sencillas como parecen.
Manolito
introduce un pañuelo azul dentro de una bolsa. Ahora con su varita
mágica dará un pase y ¡¡¡TACHAAAAAN!!! lo convertirá en
amarillo. Pero cuando introduce su mano en la bolsa para sacar el pañuelo
lo que saca es ... es ... pero ¿¿¿¿¿que es
esto????? ¿¿¿¿¿y es esto????? ¿¿¿¿¿y
esto otro????? ¿DONDE ESTA EL PAÑUELO AMARILLO? ...
Ejem, ejem ... continuemos.
Para
el próximo truco necesitará la ayuda de un espectador. Manolito
llena un vaso de leche que vierte sobre el niño pero ... ¡se ha
convertido en papelillo!. Ahora parece que todo va bien. A
través de un embudo que le trae el perro vuelve a hacer pasar otro
vaso de leche que, ahora si, va a convertir en caramelos para
repartir con el niño participante. Coloca el vaso en la cabeza de
niño, pase mágico y ... ya está ... NO PUEDE SER. El agua ha
desaparecido y los caramelos no están. ¿Que habrá pasado???? ¿¿Donde
estará la leche?? De pronto, de uno de los dedos del niño
participante, empieza a salir la leche que había desaparecido
... Pero ¿por que hoy no le sale ningún truco? ... Tendrá el
perro algo que ver en todo esto????.
A
traves del personaje central, Manolito, se van
sucediendo una serie de trucos de magia que casi nunca salen bien
debido a la intervencion del perro que, en vez de colaborar, intenta
boicotear el espectaculo al tiempo que busca la complicidad del
publico. La relacion entre estos dos personajes va creciendo durante
la obra y creando situaciones comicas en las que tambien participa
el publico.
Trompicallo
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