Hay cuatro arquetipos, cuatro formas de títeres clásicas: el títere de guante, el títere de varilla, la marioneta y la sombra china. La técnica que hemos escogido para contar esta historia es el títere de
guante, la mas popular, en la que lo grotesco es el principio fundamental de su carácter, esta cualidad caricaturesca es el motor de su fuerza satírica.
Esta técnica, en apariencia tan sencilla, permite una manipulación directa, en la que cada estímulo de la mano
produce una respuesta del títere que lo convierte en un pequeño actor capaz de emocionarnos y asombrarnos incluso a nosotros, sus manipuladores.
Frutas y hortalizas fueron la inspiración, por la pureza de sus formas, a la hora de diseñar las cabezas. Los ojos le dan al rostro la característica decisiva para la irradiación de la figura.
El Sr. Bulú, por ejemplo, es un limón.
Una funda con mangas sumarias, casi siempre no mayores que las mismas manitas, configura el guante en el que el titiritero inserta la mano. La asimetría de la mano puede mitigarse haciendo el traje mas simétrico.
El Sr. Bulú, rico empresario, luce traje de chaqueta en tonos mostaza.
“Es la mano del titiritero, con toda su complejidad muscular y nerviosa, quien lo mueve y se expresa con él. Toma, si lo mueves con cierta habilidad y amor, las mas recónditas vibraciones de tu corazón, el múltiple prisma de las ideas, la vida misma.
Por ello, el arte de los títeres es el mas bello regalo que el hombre ofrendará a sus manos, que todo lo producen y todo lo crean.”
Otto Freitas
Trompicallo
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