La
técnica que elegimos para poner en escena este espectáculo fue una
especie de bunrraku. Los títeres, con una altura aproximada de 1,20
mts., son manipulados desde un mango situado en la parte posterior
de la cabeza sobre el que se sujeta es resto del cuerpo. Los brazos
se articulan mediante varillas que le entran por el codo y llegan
hasta las manos del títeres. La base del cuerpo está hecha con
rejilla de alambre, que se deja a la vista en algunas partes y en
otras está cubierta por el traje. En los trajes, al igual que es
resto de la escenografia, solo se utilizan tres colores: el blanco,
que representa la pureza, el rojo, que representa la pasión, y el
negro, que simboliza lo oculto. Cada personaje lleva estos colores
mezclados en función de sus rasgos de personalidad.
En
la construcción nos centramos especialmente en el diseño de las
cabezas de los titeres, ya que consideramos que, por las
caracteristicas de la obra, el reflejo de las emociones de cada
personaje debia de ser especialmente claro en su rostro. Asi, todos
los titeres mueven, ademas de la boca, los parpados y los ojos (unicamente
en dirección horizontal, a izquierda y derecha) manipulados por la
misma mano lo sujeta y le permite hacer las articulaciones del
cuello.
Trompicallo
info@trompicallo.com